Para evitar la Tercera Guerra Mundial, hay que defender la verdadera identidad de la humanidad

6 de marzo de 2026 (EIRNS) — La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán va de mal en peor, ya que la Administración Epstein de Estados Unidos se ha aliado con una nueva clase de fundamentalistas religiosos para arrastrar al planeta a la catástrofe. La guerra sigue extendiéndose; se reportan ataques en Azerbaiyán y Turquía, aunque el origen de estos ataques sigue sin estar claro. Luego está la creciente crisis en torno al estrecho de Ormuz, por donde transita una cantidad significativa del petróleo y el gas del mundo. A pesar de los desesperados intentos y promesas del gobierno de Trump para mantener abierto el estrecho, Irán ha paralizado efectivamente todo el tráfico, con todo el pánico financiero que eso conlleva.

Al mismo tiempo, las fuerzas estadounidenses e israelíes han caído en moralidad a un nivel tan bajo que le han dado un significado completamente nuevo al término “barbarie”. Se conoció que las casi 170 niñas que murieron en una escuela del sur de Irán fueron víctimas de un ataque denominado “doble golpe”, un crimen de guerra internacional. Además, resulta que la fragata iraní que fue torpedeada por Estados Unidos unos días después, en las costas de Sri Lanka, regresaba de la pacífica Revista Naval Internacional en India, en la que participó junto con buques de otros 73 países. Estados Unidos dejó que los 130 soldados se ahogaran, excepto los pocos que fueron rescatados por la Armada de Sri Lanka. Como dijo el secretario de “Guerra” Pete Hegseth el 4 de marzo: “Esto nunca pretendió ser una lucha justa... Los estamos pateando en el suelo, exactamente como debe ser”.

A pesar de la crisis mundial que esto ha provocado, el Congreso de Estados Unidos se ha negado a frenar la toma de poder inconstitucional del Presidente. Tanto el Senado como la Cámara de Representantes rechazaron esta semana las resoluciones sobre las facultades de guerra que pretendían defender la autoridad exclusiva del Congreso para declarar la guerra, lo que permite a Trump continuar sin obstáculos en Irán. Pero la negativa del Congreso a asumir su responsabilidad constitucional, no se corresponde con los resultados reales sobre el terreno, ya que el gobierno se apresura a hacer frente no solo a la enorme oposición a su guerra, sino también a la creciente escasez de municiones, de logística y planificación. Está mostrando su brutalidad —y su incompetencia— al mundo.

Sin embargo, la verdadera esencia de esta crisis debe buscarse en otro lugar. Como ha documentado EIR y seguirá explicando en los próximos días, Irán es una pieza clave en las conexiones de transporte euroasiáticas entre China y Europa, así como entre los puertos marítimos del norte de Rusia y el océano Índico como puerta de entrada a Asia. Desempeña un papel central tanto en la Iniciativa de la Franja y la Ruta como en el Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur y, como tal, Irán ha estado ampliando activamente su integración física y económica con sus vecinos y más allá. En otras palabras, Irán ha aumentado la densidad de su actividad económica, así como el desarrollo de toda la región. Comprender el papel de Irán en esta dinámica permite entender quiénes y qué son los verdaderos objetivos de esta guerra aparentemente irracional, a saber, el BRICS, China y cualquier alternativa al orden unipolar dominado por Occidente.

No obstante, es desde esta perspectiva mutuamente beneficiosa que ofrece la alternativa al imperio unipolar decadente, desde la que se garantizan realmente la paz y la estabilidad, en contraposición a la visión delirante y perversa de que habrá paz luego de que se lancen suficientes bombas sobre los “malos”. El cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, expresó esa visión adecuada de la humanidad y su relación “beneficiosa para todos” con los demás, en una entrevista excepcional a Vatican News el 4 de marzo. Parolin advirtió que la erosión del derecho internacional está conduciendo a un mundo en el que “la justicia ha dado paso a la fuerza”, y defendió la importancia vital de la diplomacia como único método para resolver las disputas en el mundo actual. El cardenal destacó lo que pierden quienes están cegados por esa perspectiva bárbara: “Lo que se pierde es la conciencia de que el bien común beneficia verdaderamente a todos, es decir, que el bien del otro también es un bien para mí y, por lo tanto, la justicia, la prosperidad y la seguridad se logran en la medida en que todos pueden beneficiarse de ellas”.

La guerra que se desenvuelve hoy en Irán es solo una parte del proceso histórico global en curso, y su resolución solo vendrá actuando desde la perspectiva de la verdadera naturaleza de la humanidad una. Este principio es tu única opción, y en base a este hay que actuar.