¡Si la bestia chilla, aprieta más fuerte!

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27 de agosto de 2025 (EIRNS) — El belicista y rusófobo John Bolton utilizó las páginas del periódico Washington Examiner el lunes 25 de agosto para atacar los esfuerzos del Presidente Trump para poner fin a la guerra sustituta entre Rusia y la OTAN en Ucrania. Bolton fue asesor de Seguridad Nacional de Trump durante su primer gobierno e intervino de forma memorable para asegurarse de que las conversaciones con Corea del Norte fracasaran amenazando a Kim Jung Un con el “modelo libio” (Gadafi, de Libia, había renunciado al desarrollo de armas nucleares, pero más tarde fue derrocado brutalmente y asesinado). 

Bolton escribió: “La política del Presidente Donald Trump respecto a Ucrania no es más coherente hoy que el viernes pasado, cuando su gobierno ejecutó órdenes de allanamiento contra mi casa y mi oficina. Sumidas en la confusión, la precipitación y la ausencia de cualquier acuerdo discernible entre Ucrania, Rusia, varios países europeos y Estados Unidos, las negociaciones de Trump pueden estar en sus últimas, junto con su campaña para el Premio Nobel de la Paz”. 

En particular, es revelador que Bolton se queja de que las conversaciones entre Trump y Putin avanzaban a un “ritmo vertiginoso”, sin el trabajo preliminar habitual realizado por funcionarios de menor rango. El enviado especial para Ucrania, Keith Kellogg, acaba de demostrar lo acertado que estaba Trump al no dejarle tomar las decisiones: Kellogg aceptó de manos de Zelenski la “Orden del Mérito” durante su visita a Kiev en el día nacional de Ucrania. ¡Imaginen la indignación que se produciría si el Presidente Trump aceptara tal honor del Presidente Putin en medio de sus intentos por poner fin al conflicto como “mediador”! Kellogg debería ser despedido por este error de juicio, que también revela sus lealtades. 

Igualmente histérico es un artículo del miembro del Consejo de Relaciones Exteriores de EU, Max Boot, nacido en Rusia, en el diario Washington Post, titulado "Gabbard Intelligence Purge Gambles with U.S. Security" (La purga en las agencias de inteligencia de Gabbard pone en juego la seguridad de Estados Unidos), con el subtítulo de “Tulsi Gabbard vulnera la seguridad de Estados Unidos con medidas equivalentes a despidos politizados de inteligencia”; Boot alega que han despedido a muchos agentes de inteligencia “calificados”, lo que pone en riesgo a Estados Unidos. (Por lo visto, según Boot, es preferible arriesgarse a una guerra nuclear). 

Las reacciones exageradas de personas desagradables indican que el proceso de la Cumbre de Alaska y la investigación del Rusiagate van por buen camino. Probablemente por eso el rey Carlos ha convocado al Presidente Trump y a la primera dama al Reino Unido para una visita de Estado en septiembre. 

Pero la dirección positiva de la diplomacia entre Estados Unidos y Rusia, crea una disonancia irresoluble dado el continuo apoyo a la campaña genocida de Israel para matar de hambre y expulsar hasta el último palestino de la Franja de Gaza, mientras que se anexa Cisjordania por completo. 

La razón por la cual es posible tal contradicción no es solo porque el Presidente Trump haya sido chantajeado por Netanyahu —lo cual puede ser cierto o no— sino porque Estados Unidos y las naciones europeas han perdido todo sentido de sus contribuciones históricas reales al avance de la humanidad. 

Los niños estadounidenses no están imbuidos en los escritos de Benjamin Franklin, Alexander Hamilton y Lyndon LaRouche, y los niños europeos no estudian a Gottfried Wilhelm Leibniz, Toscanelli o Carnot. 

Los dirigentes de Rusia y de China animan a los jóvenes a prepararse para una nueva era de exploración espacial y el desarrollo de la fusión termonuclear controlada para obtener energía abundante y asequible para el mundo. 

A los estadounidenses se les dice que se hagan ricos con las criptomonedas y que no se preocupen si no pueden permitirse comprar comida y sus hijos consumen drogas (y que supuestamente los “ilegales” les han hecho eso), mientras que a los europeos se les dice que tendrán que hacer sacrificios para prepararse para la inevitable guerra contra Rusia. 

Como subrayó Helga Zepp-LaRouche en su entrevista con Global Times del 25 de agosto, los líderes occidentales deben comprometerse a revivir los “tesoros culturales” de sus propias naciones, como están haciendo muchos países asiáticos, lo que les da confianza para tener una “visión optimista del futuro”.

 Es muy probable que el Presidente Donald Trump (como en el llamado de advertencia en el poema “Defensa de la poesía” de Percy Bysshe Shelley) no sea consciente del extraordinario potencial que ha desatado su actuación con su homólogo ruso en la cumbre de Alaska. Eso es algo que dirigentes más poéticos como Helga Zepp-LaRouche deben transmitir al mundo. Las próximas reuniones de la Organización de Cooperación de Shanghái en China, el Foro Económico Oriental de Vladivostok y la conmemoración del 80º aniversario de la derrota del Japón militarista, el 3 de septiembre en Pekín, contribuirán a llevar a la humanidad hacia el nuevo paradigma que se está desarrollando simultáneamente con los horrorosos crímenes satánicos del agonizante sistema imperial. 

En Estados Unidos y Europa Occidental debemos actuar para recordar a nuestros compatriotas nuestras tradiciones más nobles y esforzarnos por cumplir con la dedicación de nuestros genios que nos precedieron.